Archdiocese of Los Angeles
Acerca de la Arquidiócesis

Los siglos XVI y XVII

A “34 grados 10 minutos” latitud noreste aproximadamente, todo comenzó a la par de un pequeño y “bello río del noreste” (localizado y descrito así por Fray Juan Crespi) al cual le dieron el nombre de Nuestra Señora de los Angeles de la Porciúncula el miércoles 2 de agosto del año 1769. En el calendario franciscano, el 2 de agosto era la fecha en la que se celebraba la fiesta del ‘Perdono’ en una famosa y pequeña iglesia al pie de Asís. Años más tarde, el 4 de septiembre del año 1781, un pueblo nuevo fue establecido a orillas de este mismo río. A este pequeño pueblo, que hoy es una moderna metrópolis gigante, se le dió el nombre del río. Más tarde, cuando la Arquidioceses heredó el nombre del pueblo, la fiesta de Nuestra Señora de los Angeles se fijó para celebrarse en el cumpleaños de la ciudad, el día 4 de septiembre.

Pero ¿por qué se le llama “Porciúncula”?, y por qué ¿“Nuestra Señora de Los Angeles”? Cuando San Francisco de Asís era aún joven, aproximadamente en 1206, la comunidad Benedictina le ofreció una pequeña capilla en ruinas, para su restauración y más tarde uso, que se encontraba en las proximidades de la ciudad de Asís. Aquí fue donde años más tarde él murió. Esta era una capilla muy pequeña que estaba situada en una pequeña porción de tierra, en una "Porciúncula" en Italiano. Más tarde, este lugar de culto se convirtió en un centro de peregrinación, devoción y sitio de inspiración para el arrepentimiento. Un fresco de la Santísima Virgen María rodeada de ángeles fue pintado en la pared, detrás del altar. La capilla, que hoy está rodeada y protegida por una monumental basílica papal, tomó el nombre de: “Santa María de los Angeles en la Pequeña Porción”. Por esa razón Los Angeles recibió su nombre basado en este antiguo sitio. Comenzó con un nombre español de muchas palabras, en inglés fue abreviado a Los Angeles. Más limitado aún, a veces se le refiere con las letras “L–A” como muchos de los Surcalifornianos la conocemos hoy.

El origen del catolicismo en California es constatado en las exploraciones de Juan Rodríguez Cabrillo en 1542 y Sebastián Vizcaíno en 1602. Estos representantes de las autoridades católicas fueron acompañados por sacerdotes que celebraban la Santa Misa en las orillas de las playas hace más de tres siglos.

La historia de El Pueblo de Nuestra Señora de los Angeles, desde sus comienzos como colonia hispana y hasta su transformación como centro internacional para el aprendizaje, el arte y el comercio, fue tanto labor de la imaginación como de la historia. Fueron los “Soñadores de Dios” quienes lo comenzaron.

La "presencia católica" en el area donde en la actualidad se encuentra la ciudad de Los Angeles de hecho precede a la ciudad por unos doce años. El nombre deriva del diario de Fray Juan Crespi, un franciscano que introdujo la festividad de la Porciúncula al vocabulario californiano. Y fue un grupo de católicos, en su mayoria de descendencia africana, quienes llevaron a cabo la fundacion de El Pueblo de Nuestra Señora de los Angeles, en el otoño de 1781, y quienes le dieron el nombre del río.

Bendito Fray Junípero Serra

El franciscano, Fray Junípero Serra, Presidente de las misiones californianas, fue el primero que caminó los senderos polvorientos del pueblo al año siguiente. Los Angeles continuó siendo por algunos años enclave “católica”. La mayoría de sus habitantes rendían culto en la iglesia de “La Placita”. Miles de bautismos en las misiones fueron registrados durante los años después de Fray Junipero, pero el decaimiento de la misiónes para 1834 tuvo como resultado la expropiación de los terrenos y el ganado por hacendados privados, y hasta la venta o arrendamiento de las iglesias. Pero sin embargo, el 17 de enero de 1837, se declaró en un acuerdo que, “la religión Católica Apostólica Romana prevaleciera por toda la jurisdicción”.

Tomando acción en un acuerdo del congreso mexicano, el Papa Gregorio XVI estableció una jerarquía en California el 27 de abril de 1840, y elevó al fraile franciscano, Francisco García Diego y Moreno, como el primer obispo de las Californias. Las fronteras para la gigantesca diócesis de las dos Californias fueron el Río Colorado al este, la línea de Oregón al norte, el oceáno Pacífico al oeste y todo Baja California al sur.

La Primera Diócesis en California del Norte

El título fue cambiado oficialmente a “Monterey” en 1849. Para 1853, el obispo dominicano Sadoc Alemany, el segundo obispo de California, fue el primer arzobispo de San Francisco y California peninsular el cual fue separado de la diócesis de Monterey. La siguiente vez que se le cambió el nombre fue en 1859 y con esto, separó aun más el área del obispo vicentino Thaddeus Amat, quien cambió su asiento episcopal a Los Angeles y agregó el nombre de la ciudad al título diocesano. Él construyó la Catedral de Santa Vibiana en 1876.

Aunque su sucesor, el obispo Francisco Mora, hizo una petición a la Santa Sede para la reducción de su jurisdicción, la división no sucedió hasta en 1922. Durante la tenencia de los obispos George Montgomery y Thomas Conaty, los habitantes de Los Angeles se multiplicaron por más del doble, y fueron construidos más de 100 templos, escuelas y hospitales.
Pero fue el Obispo John J. Cantwell quien recibió el permiso para dividir las 90,000 millas cuadradas de la diócesis de Monterey—Los Angeles cuando el Papa Pío XI creó la diócesis de Los Angeles—San Diego. Esta área que rodea los condados del sur abarcaba hasta la frontera mexicana.

El Principio de la Era Moderna

El cambio más reciente en la tierra del sur ocurrió el 11 de julio de 1936, con la erección del segundo distrito metropolitano en Los Angeles, California. Simultáneamente, la Diócesis de San Diego fue establecida y se le adjudicaron los cuatro condados al sur. El Obispo Cantwell fue el primer arzobispo de los Angeles y, tuvo el término más largo como Ordinario - 30 años.
Un logro mayor de su episcopado fue el realizar la provisión del bienestar espiritual y material a las personas que no hablan inglés. Para los de habla hispana, erigió más de 50 templos y misiones.

Cuatro meses después del fallecimiento del Arzobispo Cantwell, en 1947, el Arzobispo J. Francis McIntyre fue nombrado a la cabeza de la Arquidiócesis de Los Angeles. El reconocimiento de la creciente importancia del sur de California fue concedido en 1952 cuando el Papa Pío XII lo ascendió al rango de cardenal, el primero en el oeste de los EE.UU.Pulse
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Los años después de la Segunda Guerra MundialEl Cardenal McIntyre pastoreó a la arquidiócesis hasta el año 1970 que fue un período de crecimiento y expansión increíble. Entre 1948 y 1963, fueron agregadas 82 parroquias y las escuelas católicas se triplicaron de 141 a 347, aproximadamente una por mes durante quince años. La cantidad de inmigrantes ascendía con el flujo de chinos, japoneses, vietnamitas, coreanos y docenas de otros grupos asiáticos. La población hispana aumentó una vez más, como también aumentó la cantidad de población de raza negra.

Los Cardenales Manning y Mahony

En 1970 el Arzobispo Coadyuvante ascendió a la sede como el tercer arzobispo de Los Angeles y tres años después se convirtió en el cardenal de la ciudad más grande del mundo dedicada a Nuestra Señora. Durante quince años el prelado nativo de Irlanda trabajó arduamente durante los enormes cambios de la iglesia ayudado por cuatro obispos auxiliares para las tres áreas del condado.

Cuando el Cardenal Manning renunció en 1985, la arquidiócesis dirigió la mirada hacia Roma y al Papa Juan Pablo II para un sucesor. El Papa nombró al primer nativo de Los Angeles para pastorear la arquidiócesis más grande en este país— El Obispo Roger M. Mahony quien encabezaba la diócesis de Stockton y quien fue alumno de St. John’s Seminary.

En 1991, el Arzobispo Mahony se convirtió en el tercer Cardenal, y hoy se encarga de una arquidiócesis de alrededor de cuatro millones de católicos que se extienden desde Santa María hasta Orange. Él creó las cinco regiones pastorales en 1986 y tiene seis obispos auxiliares.

De esta manera la Arquidiócesis de Los Angeles continúa enfrentándose a los más grandes retos en la historia de los EE.UU., con la ayuda de Nuestra Señora de los Angeles de la Porciúncula.

Adoptado en parte de la obra
de Msgr. Francis J. Weber, Archivista

Pastoral Regions

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