Archdiocese of Los Angeles
Office of Religious Education Guidelines

Formación en al Sexualidad Humana: Un Proceso Continuo

Ser completamente humanos y espiritualmente santos es un reto universal e integral. Cada uno de nosotros estamos llamados a ser sexualmente responsables en cualquier vocación que hayamos escogido.

Sexualidad Humana: una Perspectiva Católica para la Educación y de un Aprendizaje para toda la Vida. (Pág. 27) (Doc. en Inglés)

Introducción

En 1991, la Conferencia Católica de los Estados Unidos público el documento Sexualidad Humana: Una perspectiva Católica para la Educación y un Aprendizaje para toda la Vida. Todas las personas involucradas en la educación y formación de la sexualidad humana deben leer este documento, que enfatiza una visión positiva de la sexualidad humana la cual es un don especial de Dios y lo explora bajo la luz auténtica de las enseñanzas católicas.

En un esfuerzo para implementar las enseñanzas de este documento fundamental, las siguientes guías de la Arquidiócesis de los Angeles se dirigen a los\as educadores\as de religión, maestros\as, ministros para los jóvenes, ministros para los jóvenes adultos, ministros de la vida familiar, padres y todos los líderes de la Iglesia para colaborar en el fomento entre los grupos de todas las edades una actitud saludable e integral sobre la sexualidad humana.

Visión Católica de la Sexualidad Humana

La educación en la sexualidad es un continuo proceso, una invitación a cada uno de nosotros a crecer y a desarrollarnos como personas moralmente maduras, cualquiera que sea la edad o vocación en la vida. (HS, Pág. 5)

La visión católica sobre la sexualidad humana, desde la edad temprana hasta la madurez afirma que:

Toda la vida humana es creada a imagen de Dios y tiene un valor inestimable.
Todas las personas son retadas a llegar a ser capaces de tomar decisiones morales que les puedan ayudar a ser responsables en el área de la sexualidad humana.
Todas las personas, porque reconocen que las debilidades y lo pecaminoso son parte de la condición humana, son llamadas a responder con compasión y entendimiento a las personas que hacen mal uso del don de la sexualidad.
Educación en la Sexualidad Humana

El objetivo fundamental de la educación sexual humana es la realización personal de una total identidad sexual y la maduración efectiva de la persona. (H.S. Pág. 75)

De acuerdo al documento Sexualidad Humana (Pág. 74-75), el propósito de la educación en la sexualidad humana, ya sea formal o informal, tiene tres objetivos:

Dar a cada persona un entendimiento de la naturaleza e importancia de la sexualidad como un regalo divino, un componente fundamental de la personalidad y un enriquecimiento de toda la persona -cuerpo, emociones, alma -cuyo profundo significado es el guiar a la persona a la entrega de sí misma en el amor.
Dar a cada persona una percepción de la castidad como una virtud que desarrolla una madurez auténtica que le hace capaz de guiar sus instintos sexuales al servicio del amor y que permite integrarla dentro de su propio desarrollo tanto psicológico como espiritual.
Dar a cada persona un aprecio de los valores humanos y cristianos que la sexualidad expresa y guiarlas a un conocimiento, respeto, y a una sincera aceptación de las normas morales sobre la sexualidad que enseña la Iglesia.

Líneas Directrices

El documento Sexualidad Humana fomenta "una formación progresiva en la sexualidad humana no solo para niños y adolescentes sino para toda persona, que particularmente experimenta transiciones mayores en su vida." (eje. Pubertad, salida del hogar, compromiso/matrimonio, paternidad, edad media, jubilación, divorcio o viudez, ordenación, votos religiosos, ancianidad, enfermedades críticas.) (HS, Pág. 5)

Los programas y cursos en la sexualidad humana deben ser integrales, positivos en su presentación, y basados en la verdad fundamental de que toda la vida humana es creada a imagen de Dios y tiene un valor inestimable.

Los programas y cursos en la sexualidad humana deben ser diseñados para ayudar a cada persona en la comunidad cristiana católica a desarrollar una conciencia informada para poder ser moralmente responsable.

Reconociendo que las debilidades y lo pecaminoso son parte de la condición humana, toda persona involucrada en la educación y formación sexual, está llamada a responder con compasión y entendimiento cuando el regalo de la sexualidad es mal usado.

El mandato del Evangelio de amar exige que, en cualquier relación, cualquier edad, vocación o estilo de vida, los valores católicos cristianos de compromiso, fidelidad y castidad deben ser desarrollados y fomentados.

Las personas retadas con la responsabilidad de asistir a otros en su formación sexual deben ser "individuos con talento escogidos cuidadosamente y bien preparados para esta labor." (H.S. Pág. 81) tales personas deben estar:

Comprometidos/as a su propio proceso de desarrollo y crecimiento en la sexualidad humana.
Informados \as correctamente con el conocimiento necesario para discutir el área de la sexualidad.
Dispuestos\as y capaces de transmitir las enseñanzas auténticas de la Iglesia concerniente a la moralidad sexual "con autoridad, candor, razones sólidas, fidelidad" (HS., Pág. 25)
Las personas encargadas de la Educación y Formación Sexual deben tener, en palabras y actitudes una sensibilidad especial sobre la diversidad de los sexos presentando la igualdad de ambos sexos tal como fueron creados por Dios y retando a descubrir la explotación de los sexos, en todas sus formas.

En una comunidad multicultural, como es, la Arquidiócesis de Los Angeles, se debe tener una sensitividad especial sobre la diversidad cultural y étnica cuando se desarrollan e implementan programas y cursos de sexualidad humana.

El contenido de los cursos y los conceptos deben ser presentados de acuerdo al nivel de madurez según el desarrollo emocional, intelectual y físico de los participantes.

La promoción de valores católicos cristianos en medio de las influencias poderosas de los medios de comunicación en todas sus formas (anuncios, películas, música, libros, televisión, radio, revistas, video) requiere que:

Los medios de comunicación sean considerados un instrumento educacional valioso y efectivo;
Se tome el cuidado de proveer que los participantes tengan una verdadera capacidad crítica en el uso y evaluación de todos los medios de comunicación; y
Se ejercite un juicio prudente en la selección y uso de todos los medios de comunicación en los programas y cursos de sexualidad humana.
La decisión de implementar programas y cursos en la educación de la sexualidad humana debe involucrar a los padres de familia, párrocos, maestros, catequistas y a todo líder en un ministerio catequético.

Los programas y cursos en la formación de la sexualidad humana requieren una colaboración y evaluación progresiva que incluya a las personas que son afectadas por este proceso. Es esencial que los padres de familia estén representados cuando se desarrollen los objetivos y se seleccionen los programas o cursos para los chicos y jóvenes. Los padres deben tener una oportunidad razonable para ver con anticipación los materiales que serán usados. Después de haber estudiado el programa, tienen el derecho de pedir que sus hijos no asistan a ningún curso de sexualidad; sin embargo, sus objeciones no deben violar los derechos de otros padres también sinceros y responsables, ni atentar contra la responsabilidad de los líderes competentes de la Iglesia que puedan ayudarles en esta área. (H.S. Pág. 80)

Conclusión

Usando estas líneas directrices generales, las oficinas de educación y formación de la Arquidiócesis de Los Angeles están comprometidas a proveer asistencia (Eje. Referencias, entrenamientos y recursos) a las personas responsables de la educación y formación en la sexualidad humana.

Es una conclusión apropiada a estas líneas directrices, el citar una frase del Documento de los Obispos Formación en la Sexualidad Humana: Un Proceso Continuo:

Urgimos a todas las personas envueltas en la formación y educación de la sexualidad humana, a que continúen en este ministerio. Esta labor no es fácil. El aprendizaje de por vida requiere un compromiso a un proceso que se va desarrollando y profundizando a través de los años. Este ministerio necesita las habilidades de saber escuchar, sensitividad y una pasión por la verdad. Les pedimos que continúen creciendo a través de la oración, reflexión, estudio y diálogo en su peregrinar junto a los que ustedes sirven. (HS, Pág. 116)

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