Entrevista Inicial
La entrevista inicial es un momento crítico, potencialmente beneficioso y de gran importancia para el resto del proceso. Muchos de quienes vienen a nosotros buscando ayuda con un posible caso matrimonial se sienten alejados de la Iglesia. De hecho pueden haber estado alejados de la práctica religiosa por un largo período. Posiblemente están extremadamente nerviosos y prevenidos. Muchos pueden pensar que la Iglesia va a condenarlos o culparlos y la gente puede sentirse desamparada o impotente porque van a dejar su “destino” en las manos de otras personas.
Por muchos y diferentes motivos pueden haber llegado a este punto. Algunos estarán esperando casarse nuevamente o tener un noviazgo en mente y pueden resentir tener que pasar por cualquier clase de proceso. Otros vendrán por presión de la familia o alguna otra coerción. Incluso algunos pueden venir en una búsqueda genuina de la voluntad de Dios y con el deseo de limpiar sus conciencias. Otros estarán buscando convertirse a la Iglesia Católica a través del RCIA (programa de catequización).
Cualquiera que sea el motivo que traiga a la gente, se necesita una sensibilidad especial. Es vital presentar el proceso, cualquiera que sea el tipo de caso, en un contexto pastoral y espiritual. Si se puede ayudar a la gente a entender que la Iglesia tiene estos requisitos como un medio de ser fieles a Jesucristo, se pondrá todo en un marco más saludable, menos intimidatorio.
Algunas Sugerencias
La clave está en dejar que fluya el historial de la persona y escuchar no solo con fines canónicos (legales), sino también con un más amplio propósito pastoral.
A. Es vital, inicialmente, una calurosa bienvenida y asegurarse que se sientan cómodos. Es deseable invitar a la persona a que se le una en una plegaria sencilla (ej. El Padre Nuestro), pidiéndole a Dios que los bendiga.
B. Un buen punto de partida es averiguar que trajo a la persona. Sea afirmativo en la medida de lo posible. Sí la persona está en el proceso de buscar el bautizo de un niño, felicítela por el nuevo bebé. Sí hay esperanzas de un nuevo matrimonio, felicítelos de nuevo y prometa rogar para que las cosas vayan bien y que puedan tener juntos una vida larga y feliz. Esta clase de empatía inicial ayudará a que la persona vea que usted está ahí para ayudarla verdaderamente.
C. Invítela luego a contar brevemente la historia de su matrimonio fallido, comenzando desde cuando se conocieron, el noviazgo y así hasta el rompimiento (evite términos como “fracaso”, que se oyen como críticas). Algunas personas serán capaces de contar su historia fácilmente; otras necesitarán alguna ayuda. Usted podrá interrumpir gentilmente con preguntas ocasionales para sacar algunos hechos o mantener el hilo de la historia, pero no trate de obtener la totalidad del cuadro en esta instancia, solo un vistazo. A menudo lo que la persona cree importante contarle puede ser revelador. Corresponda a las emociones que el relato de la historia pueda generar.
D. Asegúrese de conseguir una historia matrimonial completa. Puede haber más de un matrimonio y la persona puede pensar erróneamente que uno o algunos de ellos no interesan (“no cuentan”).
1. Algunas personas asumirán erróneamente que sí un matrimonio no se celebró en la Iglesia Católica, no es reconocido por la Iglesia. Asegúrese de preguntar si la persona contrajo cualquier tipo de matrimonio, religioso, civil o aún unión libre.
2. Asegúrese también de preguntar si el (la) actual cónyuge o prometido(a) tiene alguna clase de historia matrimonial. Puede ser que se necesiten adelantar casos adicionales por lo que se necesita el cuadro completo. Necesitamos descubrir esto desde el comienzo y manejar todas las situaciones.
E. Después que surja la historia inicial, su primera tarea es identificar las opciones disponibles para la persona.
1. De ahí, puede resultar necesario hacer algunas preguntas para determinar el tipo de casos posibles y definir cuál enfoque parece el mejor en caso de que haya más de una opción.
2. El diagrama de flujo para ayudar a determinar el mejor tipo de caso tiene la clase de preguntas necesarias, pero no se limite normalmente a sacar el diagrama e ir haciendo las preguntas a la persona. Entérese de lo que el diagrama pretende descubrir y obtenga esa información de un modo sensitivo, menos mecánico.
3. Cuando se necesite, vaya apuntando fechas y hechos relevantes tales como fecha y lugar del matrimonio, antecedentes religiosos, estado bautismal de ambos cónyuges, duración de la vida en común, número de hijos, lugar y fecha divorcio.
F. Una vez que identifique el mejor tipo de caso, explique ese procedimiento a la persona, su naturaleza (nulidad o disolución), cómo se acomoda el tipo de caso al concepto de la Iglesia del matrimonio y qué está involucrado.
G. Empiece completando las formas necesarias y escríbale un lista clara al Peticionario relacionando lo necesario en cuanto certificados y documentos.
H. Asegúrese de obtener el nombre, dirección y número de teléfono de la persona y abra un archivo para sus notas sobre la discusión, naturaleza del caso y hechos básicos. Esto le permitirá hacer el seguimiento cuando lo necesite.







