Archdiocese of Los Angeles
La Oficina para la Implementación del Sínodo

Evangelización y "La Nueva Evangelización"

Proclamar la presencia y el poder de Dios en el mundo. Toda persona católica bautizada está llamada a participar en la misión de Cristo y del Espíritu, la misión de la Iglesia, proclamando con hechos y palabras el mensaje que constituye el centro de la vida y del ministerio de Jesús: el Reino de Dios aquí y ahora, en este tiempo y lugar. La vida entera de la Iglesia en todas sus dimensiones es servir a esta MISIÓN: anunciando en todo lo que decimos y hacemos la Buena Nueva, el año de gracia del Señor, la transformación del mundo y la llegada del Reino de Dios, el reino de la verdad, de la santidad, de la justicia, del amor y de la paz.

Lo central de esta misión es la EVANGELIZACIÓN. Existen tres niveles de evangelización. Primero, la evangelización implica permitir que el corazón de una persona sea tomado e impregnado por el Evangelio, respondiendo a la llamada a una conversión de por vida a Cristo y al don del Espíritu. Segundo, la evangelización requiere llegar a las demás personas para proclamar con hechos y palabras el Reino de Dios. Tercero, la evangelización exige que los valores del Reino de Dios—reino de verdad, de santidad, de justicia, de amor y de paz— impregnen todas las culturas y transformen todas los ámbitos de la vida.

Por la gracia del Bautismo somos personas llamadas a la santidad; por eso, tenemos la responsabilidad de proclamar a las otras personas la experiencia de Cristo en nuestras vidas—a nuestras familias, en los lugares de trabajo, en nuestros barrios y en los lugares públicos. Toda persona católica debe poder comunicar su conocimiento personal del amor y salvación de Dios manifestados en las Escrituras, por la experiencia de los sacramentos y a través de la valoración de la tradición de la Iglesia. Aún más, ahora tiene que darse una “nueva evangelización”, enfocada en evangelizar o re-evangelizar aquellas personas que han sido poco catequizadas, personas católicas inactivas y alejadas, como también reanimar a todas aquellas que han descubierto la presencia de Cristo en sus vidas. La “nueva evangelización” también significa que cada persona que tiene fe en Jesucristo le permita tocar los aspectos de sus vidas todavía no convertidos.

Prioridad pastoral

A nivel Arquidiocesano se ha de establecer e implementar en cada parroquia un plan pastoral específico para la “nueva evangelización” de todos los católicos (clero, religiosos y laicos).

Estrategias pastorales

Se ha de dar prioridad y se han de asignar recursos para promover la evangelización en todos los niveles y ambientes (parroquia, decanato, región pastoral y Arquidiócesis).

Tiene que existir un esfuerzo de colaboración entre las oficinas pastorales de la Arquidiócesis, de las regiones pastorales y de las parroquias, para diseñar modelos nuevos, sencillos y efectivos para la “nueva evangelización”.

Se han de utilizar los medios de comunicación social y la tecnología electrónica para la evangelización, particularmente la radio, la televisión y la Internet.


Ver Juan Pablo II, Exhortación Apostólica Post-Sinodal Ecclesia in America (el 22 de enero de 1999), 6, 28, y 66: AAS 91 (1999), 737–815; Carta Apóstolica Tertio Millennio Adveniente (el 10 de noviembre de 1994), 21: AAS 87 (1995), 17; Discurso de Apertura para la Cuarta Conferencia del Episcopado Lationamericano (el 12 de octubre de 1992), 17: AAS 85 (1993), 820; Encíclica Redemptoris Missio (el 7 de diciembre de 1990), 37.4: AAS 83 (1991), 249–340; Exhortación Post-Sinodal Christifideles Laici (el 30 de diciembre de 1988), 34: AAS 81 (1989), 455. Página 22

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